Gobierno y poder constituyente

Aunque no hemos llegado al gobierno, todas y todos empezamos a experimentar las dificultades de gobernar y actuar políticamente al mismo tiempo.

El intento de promover un proceso constituyente como recipiente y cauce de articulación de todas las esperanzas de cambio funcionó, en gran medida, como un remedio contra la ausencia de un partido político capaz de encauzar electoralmente energías liberadas por el 15-M. La irrupción de PODEMOS en las instituciones ha desmentido a quienes denunciaban la futilidad política en términos electorales del 15-M y, en caso de convertirse en un mayoría parlamentaria, podría desbloquear el mecanismo de reforma total de la constitución. Sin embargo, la invocación del poder constituyente respondía también a la intuición de que la toma del gobierno no era suficiente para llevar a cabo la refundación del país. Los actuales debates en y en torno a PODEMOS ponen de manifiesto las tensiones inherentes a todo intento de gobernar y refundar simultáneamente.

¿Qué papel puede jugar un partido de ámbito nacional con posibilidades de gobierno en el marco de un proceso genuinamente constituyente? Creo que la responsabilidad principal de PODEMOS debe consistir en gobernar y en protegerse de las turbulencias e incertidumbres propias de todo proceso constituyente. La responsabilidad de la refundación del país no puede recaer en un actor sino que debe ser asumida por la pluralidad de movimientos e iniciativas sociales y por los ciudadanos en general. Los procesos constituyentes latinoamericanos han desatado una fe constitucionalista que no acabo de comprender ya que todos han partido de una concepción estatista de la política y de la soberanía, lo cual es un obstáculo fundamental a la eficacia transformadora de un proceso constituyente. En términos arendtianos, un proceso constituyente debe ser capaz de disolver la soberanía del estado al tiempo que constituye islotes de libertad y autodeterminación.

Las fuerzas de cambio expresadas de diversos modos a lo largo de los últimos años son muchas y variadas, y resulta difícil decir hasta qué punto será posible tejer un nuevo canasto con esos mimbres. PODEMOS ha conseguido darles expresión institucional en el marco constitucional vigente. Sin embargo, desde una perspectiva constituyente, no cabe esperar mucho más de un partido político absorbido por las tareas de gobierno. No estoy seguro de hasta qué punto la sociedad ha alcanzado el nivel de articulación política necesaria para embarcarse en la prometeica tarea de refundar el país. Pienso que la repolitización de lo local mediante la constitución de nuevos espacios políticos y de autodeterminación debe ser el objetivo prioritario de los movimientos e iniciativas sociales, al tiempo que puede contribuir a definir los horizontes y los límites de un eventual proceso constituyente.

José Luis Martínez-Llopis

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