Twitter or not twitter, that is the question

Twitter or not twitter, that is the question

By Emilio J.

Hace no demasiado tiempo nos despertábamos con unas declaraciones cuanto menos interesantes por la carga ideológica que conllevan. La alcaldesa de Cádiz declaraba que había personas que “piden ayuda para comer y resulta que tienen Twitter, que cuesta dinero”. Tales declaraciones le han acarreado una importante cantidad de críticas. Tantas, que la alcaldesa no ha tenido más remedio que explicar sus declaraciones.

“Van enmarcadas en un contexto local, sobre un tema en particular, como es el Entierro de la Caballa, sobre el que se ha ejercido un boicot a través de las redes sociales, de gente de Cádiz que efectivamente viene al Ayuntamiento a pedir y luego manejan teléfonos de última generación con conexión a internet, que es, cuanto menos, llamativo” se defiende la alcaldesa. “Eso es una realidad que vemos, y es a esto último a lo que me refería: a aquellos que dicen pasar necesidad, que reciben ayudas municipales, que se les paga la luz, el agua, el alquiler… y la realidad es que hacen política a través de las redes sociales hasta el punto de boicotear un acto. Otra cuestión es que no utilizara los términos del lenguaje habitual en el campo de las nuevas tecnologías”.

Y tras estas declaraciones uno tiene la sensación de que no hay remedio. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Pedirle a la alcaldesa que se dé cuenta de cuál es el problema de su declaración inicial es cómo pedirle peras al olmo. Porque uno no puede ver aquello para lo que sus ojos no están preparados. Lo que a la alcaldesa le molesta en realidad no es que reciban ayudas municipales, sino que las utilicen para boicotear el acto. Si esas personas utilizaran sus móviles para jalear a la alcaldesa, la frase no hubiera salido de su boca. Por tanto el primer problema es que la señora Teófila lleva mal la crítica. Es muy natural y hasta cierto punto comprensible.

El segundo, y más importante,  es que en el mensaje de la alcaldesa hay dos creencias de base muy preocupantes. La primera es que ella es el ayuntamiento. Está indignada porque cree que no es de recibo que si el ayuntamiento, es decir ella, está dando de comer a una serie de personas, éstas no le muestren su admiración. Pero no se da cuenta de que sí el ayuntamiento, no ella ni su grupo, está dando ayudas a esas personas es porque esas personas lo necesitan. Y si lo que piensa es que en realidad no lo necesitan, tendrá que pedir se revise cuál es la política para dar ayudas del ayuntamiento. Si se considera que tener un teléfono móvil es incompatible con la recepción de las ayudas, se tendrá que añadir en los cuestionarios que sirven de guía para determinar la idoneidad o no de la ayuda una pregunta que diga: “¿tiene usted teléfono móvil?” y así, en caso de que lo tengan, negarles la ayuda. Pero esta decisión, sobre la que volveremos al final, no tendría por qué plantearse en función de su nivel de actividad en las redes sociales.

La segunda creencia errónea es que “no se debe morder la mano de quien te da de comer”. Independientemente de recibir o no la ayuda, las personas deberían ser libres para expresar su malestar con los responsables del ayuntamiento o con quien les venga en gana. ¿O es que recibir ayudas implica obligatoriamente renunciar a la libertad de expresión? La verdad es que esta es una idea muy generalizada entre determinadas posiciones ideológicas, acostumbradas a comprar silencios y exigir sumisión. La frase “la realidad es que hacen política a través de las redes sociales” es demoledora. A la alcaldesa lo que le molesta es que hagan política. Sin comentarios.

Para terminar, y por no extendernos más, la alcaldesa debería estar mejor informada. Tener un móvil, en los tiempos actuales, no es sinónimo de bienestar social. Y enviar mensajes por twitter no cuesta dinero. Lo siento alcaldesa, pero nuestra sociedad actual es tan esquizofrénica que hace posible que una persona que está en el paro y difícilmente llega a fin de mes, pueda tener un teléfono móvil con acceso a internet. De hecho, no tenerlo contribuiría a hacerlo invisible, a caer en ese último escalón en el que desgraciadamente cada vez más personas se encuentran. Quienes están al borde de ese precipicio y se aferran con uñas y dientes para no descender, todavía tienen móvil. Si quiere se lo quitamos.

Un comentario en “Twitter or not twitter, that is the question

  1. Molt bo aquest article (o entrada o com es diga). Només afegiria una reflexió al penúltim paràgraf, sobre “fer política”. Em fa ràbia quan diuen “això és fer política” o “és una vaga política” o “tenen una intencionalitat clarament política”. Sobretot quan són precisament polítics qui empren estes afirmacions. Com si hi haguera diferents conceptes de “política”. Senyors polítics: política és tot.
    O és que el que fan vostés és política (de la bona, clar) i la resta fem política (dolenta, manipuladora, falsa…)?
    Qualificar pejorativament qualsevol crítica amb l’apel·latiu “política” és d’una hipocresia supina. I d’una manca d’arguments ridícula.
    Com és possible que els que es dediquen a la política utilitzen este concepte tan negativament? S’estan tirant pedres a la seua teulada? No, clar, el que volen dir és que ells fan política amb majúscules i els que els critiquen o contradiuen fan política tramposa o fins i tot immoral.
    Haurien de fer-s’ho mirar perquè l’únic que aconseguiran és autodesprestigiar-se cada dia més (si és possible més encara, clar).

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